30 de enero de 2011

''Claro que eso me llevo a beber vinos que no me gustaron, a hacer cosas que no debería haber hecho y que no volveré a repetir, a tener muchas cicatrices en mi cuerpo y en mi alma, a herir a alguna gente a la cual acabe pidiendo perdón, en una época en la que comprendí que podía hacer cualquier cosa, excepto forzar a otra persona a seguirme en mi locura. No me arrepiento de los momentos en los que sufrí, llevo mis cicatrices como si fuesen medallas, se que la libertad tiene un precio alto, tan alto como el precio de la esclavitud. La única diferencia es que pagas con placer y con una sonrisa, incluso cuando es una sonrisa manchada de lágrimas''

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