Dame un motivo, un gran motivo para no tomar al pie de la letra estas caricias tremendas, chifladas. Y vamos así, barcos piratas de madrugada.
Dame un motivo, solo un motivo para no llenarte el cuello de besos fantasmas. Importa muy poco si tú corazón vive en un piso 40 sin ascensor. Supongo que no te pienso mentir más que lo que estafan los espejos. Ya despilfarré sangre y sudor, allá tiempo y hace lejos. Donde pongo el ojo pierdo el pelo, viejo zorro, pólvora mojada; pero pasaría muchas sobremesas en aquel tatuaje en tú espalda.
Ivan Noble; dame un motivo
No hay comentarios:
Publicar un comentario