
Tengo que poder cerrar un ciclo para poder continuar. Tengo que poder dejar todo atrás, poder guardar los recuerdos en un cajón y poder cerrarlo. Tengo que poder aceptar que todo terminó, tengo que limpiar mi cabeza, poder darme cuenta que lo que fue no volverá a ser.
Cuando no podemos dar por cerrada una etapa de nuestra vida que ya pasó, que ya terminó, no podemos empezar una nueva.
La vida es un continuo despertar, está hecha de etapas, de momentos. Cuando una etapa nos marca, nos identifica y es difícil de cerrar, es difícil de dejar atrás. Porque es inolvidable, es imposible de olvidar. Pero no hay que olvidar, sino que hay que saber quedarse con lo bueno, saber guardar recuerdos y poder ser felices con ellos, o con lo que quede de ellos. Simplemente tenemos que saber decirnos: “esta etapa de tu vida, tiene que cerrarse. Seguí creciendo”
Hay veces que debemos dar por terminada una etapa; aunque no sea lo que queramos. Tenemos que hacerlo, tenemos que cerrarla para poder avanzar, para seguir creciendo. El fin de una etapa es el comienzo de una nueva. Cuando no cerramos bien la puerta de los recuerdos, hay algunos que se filtran, vuelven; y a veces lastiman.
Para comenzar un nuevo ciclo tenemos que dar por terminado el ciclo anterior. Todo tiene su momento, y hoy ese momento, ya pasó. Esa etapa se tiene que cerrar, quiero comenzar otra. Tengo que dejarme avanzar, dejarme volver a vivir, dejarme seguir creciendo, quiero volver a ser feliz.
Guardar los recuerdos, los pensamientos, las palabras que susurran, las sensaciones que siempre vuelven; guardar, archivar, cerrar, terminar.
Así y solo así, guardando y cerrando esa primer etapa hermosa y tierna, pero al fin dolora, es que puedo permitirme comenzar de nuevo. Tengo que resistirme a querer volver, tengo que avanzar. Tengo que seguir creciendo, no puedo quedarme detenida en un momento. ¡Voy a crecer!
Caro P.
No hay comentarios:
Publicar un comentario