20 de febrero de 2010

-Hace algunos años -empezó el gordo- escribí un ensayo que empezaba con esta frase:

"El canal de parto y el ataúd, son los dos lugares
diseñados solo para un cuerpo..."

...y esto, Demi, quiere señalar -para mí-, que nacemos solos y morimos solos. Esta idea, esta (yo creo) terrible idea, es quizás la más dura de las cosas de las que yo me di cuenta en mi propio proceso de crecimiento.
Pero también descubrí, por suerte, que existen los compañeros de ruta: compañeros para un ratito, compañeros para un tiempito mas largo y también existen los amigos, los amores, los hermanos: compañeros para toda la vida.
-Sabés, gordo, me hace acordar de aquello que leí alguna vez sobre la pareja: No camines delante de mí porque podría no seguirte, ni camines detrás de mí, podría perderte. No camines debajo de mí porque podría pisarte, ni camines encima de mí porque podría sentir que me pesas. Camina a mi lado, porque somos pares.
-Claro, Demi, eso mismo. Este darse cuenta de que nadie puede recorrer por vos tu camino, es fundamental. Tanto, como saber que el camino es más nutritivo si se recorre en compañía.
Darme cuenta de quién soy y saberme único, diferente y separado del mundo por el límite de mi piel, no necesariamente quiere decir aislado, ni desolado, ni siquiera autosuficiente.
-Entonces, ¿no se puede vivir sin los otros?
-Depende de lo que vos creas que es vivir en cada momento y de quiénes son los otros, en cada momento.



Recuerdos Para Demián;
Los cuentos que contaba mi analista.
JORGE BUCAY

No hay comentarios: